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domingo, 17 de febrero de 2008

Bosque de agua, en riesgo por proyecto carretero


En Xalatlaco, lugar de innumerables historias y leyendas, donde habita desde hace miles de años el gran Bosque de Agua, que ha visto pasar la historia de México entre su falda verdosa y su fauna endémica, a pesar de estar a sólo una hora de la gran urbe de la Ciudad de México, parece que el progreso nunca ha pasado por ahí y de acuerdo con los pobladores, ni le hace falta.

Así explica Donaciano Vargas, cronista de la población, la importancia de este municipio mexiquense: “Y entonces, después de una ardua batalla y miles de muertos por el fuego cruzado entre liberales y conservadores, es aquí, en Xalatlaco, tierra mística y milenaria, donde se da fin a la Guerra de Reforma el 13 de agosto de 1871”.

Pero hoy, Xalatlaco tiene más problemas que historias que contar; sus comuneros tienen que lidiar entre la tala clandestina de sus bosques, los problemas ejidales, con proyectos carreteros que gobiernos estatales planean en el lugar, además de la lucha diaria por sobrevivir.

Este poblado, ubicado en el Estado de México, ha sido testigo de muchos momentos históricos. Actualmente lo quieren hacer parte de la modernidad, del progreso, sin embargo, para los habitantes de esta comunidad, el llamado “progreso” significa ceder los recursos naturales que tienen.

Debido al proyecto carretero que los gobiernos de Morelos y el Estado de México planean llevar —una vía que conecte a Toluca con Cuernavaca—, ejidatarios de cuatro comunidades se han organizado porque saben que los únicos que pierden son ellos.

“Siempre he vivido aquí, nunca hemos necesitado nada del presidente municipal ni del gobierno, no nos metemos con nadie y no entiendo por qué ellos nos quieren quitar la tierra con la que nos ganamos la vida; aunque seamos ignorantes, no significa que no sepamos defendernos, ellos tienen poder y dinero, nosotros no”, dice doña Juana, quien, con mirada cansada, pelo blanco y largo, hizo el esfuerzo para reunirse con los demás comuneros.

“No es necesario poner a Xalatlaco en el mapa, porque siempre ha estado ahí: los olmecas y toltecas lo sabían, ellos lo reconocían como un pueblo antiguo, es tal su importancia que participó y formó parte de la triple alianza, junto con Nezahualcóyotl”, resalta Donaciano Vargas, quien es profesor, escritor y cronista.
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En 2005, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes propuso hacer una carretera que vaya de Toluca a Cuernavaca. El proyecto proponía atravesar varias comunidades, bosques y campos y, recuerda Flora Guerrero, “fue la Semarnat, por medio de la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, la que impidió el proyecto, debido al gran peligro y afectación para la fauna”.

Entre los bosques que se verían afectados figuran el De Agua, que provee de líquido a más de 75 por ciento de la población del DF, y ciento por ciento a la de Cuernavaca, además de poseer una décima parte de la biodiversidad a escala mundial y un sinfín de especies que hoy están en peligro de extinción, como lo es el gorrión serrano y el conejo zacatuche.

Pero éste no es el único asunto a defender, pues información de organizaciones ambientalistas alerta que el Bosque de Agua desaparece a un ritmo de 2 mil 400 hectáreas por año, esto como consecuencia de la tala ilegal de árboles en la zona.

Desde hace tres años, grupos de ambientalistas, pintores, escritores y cineastas han dedicado tiempo y esfuerzo a la conservación del lugar, sin embargo, resaltan que no sólo basta con hacer presencia aquí y trabajar en conjunto con los habitantes para hacer saber que se puede impedir la destrucción de estas áreas boscosas.
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En cuestión de historia, San Mateo Texcalyacac no se queda atrás, sus habitantes presumen que, al igual que Xalatlaco, ellos forman parte de la historia del país; “apenas se acaba de resolver un conflicto de delimitación de tierras con papeles firmados por virreyes”, cuenta un habitante.

Es en San Mateo Texcalyacac, donde personas han hecho saber que no permitirán la construcción de la carretera en su municipio y, por lo mismo, se han unido a Xalatlaco para evitar tal proyecto, en contraste, el presidente municipal, Efraín Ramírez Valle, ha hecho ver que no está contra el proyecto, pero si el pueblo dice “no”, él los apoya.

“No estoy cerrado a la propuesta, sé que hay inconformes, pero también sé que hay gente que está de acuerdo; no es una negativa que todo el pueblo apoye, sin embargo, reconozco que hay opciones y lo que necesita San Mateo Texcalyacac es ese puente con los demás pueblos”, resaltó Efraín Ramírez en una reunión con ejidatarios, al tiempo que un habitante lo interrumpía.

Jaciano es el nombre del atrevido hombre, de estatura media, que no rebasa los 1.70 metros, la experiencia la tiene a flor de piel. Ubicado detrás del presidente municipal desde que llegó, Jaciano buscó el momento indicado. A pesar de que el encargado del ayuntamiento contaba con seguridad local, él fue más hábil y logró acercarse al edil justo en el momento que inició su discurso: “Señor ciudadano, yo le quiero decir que ¡yo no quiero carretera! Si pasa por los límites no me opongo, porque la tierra nos la dio Dios y el gobierno se apodera. A usted qué le parece que lleguen a su casa y empiecen a hacer y deshacer, que le dijéramos que vamos atravesar su casa, ¿verdad que no?”.

—La idea de este foro es hacernos escuchar todos y llegar a entendernos, ése es el punto de fondo para ponernos de acuerdo —interviene un especialista invitado.

—¡Pues yo no estoy de acuerdo! —replica sin dejar terminar al investigador.

—Creo que hay que entender una cosa —agrega, tratando de mantener la situación bajo control.

—¿Acaso el presidente municipal ha asistido a las asambleas? Nosotros hemos hecho asambleas y ¿acaso en ésta última estuvo presente? —Jaciano aprovecha para manifestar su malestar.

San Mateo Texcalyacac, al igual que Xalatlaco, Fierro del Toro y Huitzilac, se han unido para luchar contra el proyecto carretero, el cual tendría consecuencias, como la desaparición de especies hoy catalogadas en peligro de extinción y, con el tiempo, la aridez de la zona.

Esa situación la conocen bien, pues es lo que está pasando con la cuenca Lerma, donde comienza uno de los ríos más importantes del país, actualmente tiene uno de sus niveles más bajos y son los patos canadienses los que se ven afectados, pues cada año vienen a pasar el invierno en esta región del país.

El problema del río Lerma radica en que el agua ha sido entubada, evitando que se infiltre, su deterioro es visible, cada vez es más extensa la zona donde no hay el líquido y las aves han tenido que emigrar.

Por eso, organizaciones ecologistas como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental y Guardianes de los Árboles desde hace tres años han llevado a cabo campañas para salvar las áreas protegidas amenazadas por el progreso; a esta campaña se han unido pintores como Beatriz Padilla, cineastas como Francesco Taboada, y actores como Pedro Armendáriz, entre otros personajes.

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